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30 diciembre 2009

La (presunta) primera víctima de los Derechos de Autor

Se llamaba Rosarie du Candelière.
Tremendista y sensible como la Dama de las Camelias, Miguel Brieva ha preservado para la posteridad su trágico final:



 
Esta y otras 49 historias y testimonios tan desgarradores como el de Rosarie se encuentran gracias a la Buena Voluntad (i.e. buen rollito) del colectivo XGAE, corsarios de buen corazón y que nos AUTORizan a apropiarnos de parte o de la totalidad de su libro Los piratas son los padres,

 siempre y cuando:
a) Reconozcamos el origen de los materiales. (¡Amén!)
b) Y recordemos al amable lector que la generosidad y tolerancia corsarias tienen sus límites -serán piratas, pero no completos idiotas-:
  1. Se prohíbe ganar dinero con el botín bucanero (reproducción con fines lucrativos). 
  2. Los piratas no son seres anónimos (Miguel Brieva, Miguel Brieva, Miguel Brieva. ¡¡¡Amén!!!)
  3. Que peguemos este enlace y expliquemos qué es una licencia Creative Commons.



Para despúes digan que la Tortuga es ínsula de descreídos, rojos y demás ralea...

Creo, 
pero no creo, 
en un Autor todopoderoso, 
trino único, 
creador de todo 
lo nombrable e innombrable. 
Por los siglos de los siglos. 
AMÉN.

22 febrero 2006


¿Quién fue el primero? ¿Quién inventó la rueda? ¿Y la flecha, el endecasílabo, el soneto, los pendientes, la llave, los espaguetis carbonara, el rap, el código mercantil y la picana y los best-sellers y el método Ogino? ¿Quiénes eran Hammurabi, Homero, Ossian, Émile Ajar, la señorita O, Per Abad, o Jesucristo García..?
No, no me lo digan. No quiero saberlo.
Estalla una guerra, o una revolución, o se levanta el pueblo contra el tirano. Y todos, sin excepción, debemos elegir.
Hay quien duerme tranquilo por las noches, colabora discretamente con el invasor, el dictador o los militares, denuncia discretamente nombres, o patenta tiritas, vacunas contra la malaria o mapas genéticos, ondea banderas, trabaja para una multinacional o se convierte en poeta oficial y saluda marcialmente.
Y hay quien se echa al monte, reparte folletos anónimos, o firma una carta de denuncia o se une a manifestaciones silenciosas.
No, no se me hagan ilusiones: éstos siempre andan dando avisos de bomba o levantándose la tapa de los sesos.