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30 diciembre 2009

La (presunta) primera víctima de los Derechos de Autor

Se llamaba Rosarie du Candelière.
Tremendista y sensible como la Dama de las Camelias, Miguel Brieva ha preservado para la posteridad su trágico final:



 
Esta y otras 49 historias y testimonios tan desgarradores como el de Rosarie se encuentran gracias a la Buena Voluntad (i.e. buen rollito) del colectivo XGAE, corsarios de buen corazón y que nos AUTORizan a apropiarnos de parte o de la totalidad de su libro Los piratas son los padres,

 siempre y cuando:
a) Reconozcamos el origen de los materiales. (¡Amén!)
b) Y recordemos al amable lector que la generosidad y tolerancia corsarias tienen sus límites -serán piratas, pero no completos idiotas-:
  1. Se prohíbe ganar dinero con el botín bucanero (reproducción con fines lucrativos). 
  2. Los piratas no son seres anónimos (Miguel Brieva, Miguel Brieva, Miguel Brieva. ¡¡¡Amén!!!)
  3. Que peguemos este enlace y expliquemos qué es una licencia Creative Commons.



Para despúes digan que la Tortuga es ínsula de descreídos, rojos y demás ralea...

Creo, 
pero no creo, 
en un Autor todopoderoso, 
trino único, 
creador de todo 
lo nombrable e innombrable. 
Por los siglos de los siglos. 
AMÉN.

19 febrero 2006

El Idiota

Este idiota que escribe no me deja en paz:
–Escribamos una novela, una de las buenas, una obra maestra. Para que se acuerden de nosotros.
Será imbécil. Debe ser el último desgraciado que ignora que a la novela sólo se la puede resucitar una vez; insistir más no es de buen gusto.
–Un libro de poemas, de ensayos, unos Pensamientos, una novela erótica sin puntos ni comas, un ensayo sobre la sordera, una parodia de Coños de Prada(R), una elegía sin consonantes o sólo con la i o, yo qué sé, la segunda parte de Hamlet. Algo, lo que sea... escribamos, carajo, que nos hacemos viejos.
El pobre parece desesperado. No me extraña; debe de ser duro después de tantos años. Seguro que les tiene envidia hasta a los heterónimos.
-Pero no se puede, yo le explico, para eso estaba el Oulipo, los dadaístas, Beckett y el infumable del Arrabal. Ya ves, no ha quedado sitio.
–No puedes estar hablando en serio, algo debe de hacer –se diría que aflora un aterrado sudor en su voz– ALGO tiene que quedar original, puro, sin hacer, sin desvirgar... no puede ser que hayamos nacido tan tarde o tan temprano... Hemos trabajado duro, nos hemos esforzado, nos lo merecemos.
Y ahí lo tengo otra vez lanzado a lloriquear y patalear hasta que logra fastidiarme toda la tarde del domingo. En estas ocasiones, y es algo de lo que no me enorgullezco, rencoroso y excesivo, a conciencia y sin escrúpulos, tomo una decisión que apunto cuidadosamente en mi agenda. Mañana le regalo, al idiota, otro paquete de 500 hojas en blanco.

18 febrero 2006

Credo


Creo en una autor único, trino y voluntad todopoderosa, escritor de lo no dicho y nunca expresado. Presente y no inventado. Descendido a los intestinos de la crítica, muerto, sepultado y resucitado a los tres días, como en un veintitrés de abril, aseguran, murieron Shakespeare y Cervantes, esta coincidencia que ha contribuido mucho probablemente a que apenas sepa si lo que escribo lo escribo yo o ese idiota –en el sentido recto de este estado hermoso y beatísimo que comparto con más de uno– con el que me confundo en los días en los que hace sol, está nublado o no hay eclipse. Un veintitrés de abril de hastío, primavera y papelitos que se adhieren a las suelas y no se quieren despegar. Veintitrés de abril, día declarado por la UNESCO, día del libro y de, cómo no, de los derechos de autor. Algo que, llegados a este punto, oh lector, mi semejante, mi idiota semblable, ambos sabemos que no deja de ser una fantochada con visos de declaración universal de los derechos de imperio, emporio, expolio y monopolio. Amén.

11 febrero 2006

IDEM DIXIT


El último de la clase volvió a suspender historia. El profesor había reparado en que su examen se parecía demasiado –era exactamente idéntico salvo un par de párrafos, unas cuantas faltas mastodónticas de ortografía y, obviamente, el nombre y apellidos del encabezado– al del mejor alumno de la clase, el que obtuvo un diez en la asignatura, el que había copiado íntegramente, con la memoria fotográfica que Dios le dio, todo, absolutamente todo, lo que el libro de texto decía sobre un tal Julio C., Dictador y Conquistador de la Galia.

07 febrero 2006

Lo demás

En cuanto a los asuntos de autoría, sólo cabe recordar que Rousseau definía el nacimiento de la propiedad privada como el acuerdo entre un ladrón y un idiota. Lo demás –como decían Faulkner y Guillermo Chéspir– es una simple cuestión de ruido y de furia.

01 febrero 2006

Los idiotas

Paulo Coelho, Alejandro Dumas Padre, llamado el Negro, Arturo Pérez Reverte, John Grisham, Garcilaso de la Vega, pero también Almudena Grandes, Susana Tammaro, el Canciller Pero López de Ayala, Isabel Allende, Ken Follet, y Ortega y Gasset, e Isidore Ducasse, dit Comte de Lautréamont, Ray Loriga, Len Deighton, el muy ilustre Infante don Juan Manuel, Calixta Belayah, el siempre honorable Sir William Shakespeare, y tantos, tantos, tantísimos otros... ¿Será posible que la falta de originalidad sea una de las claves insondables del éxito?

30 enero 2006

Prière d'insérer

Los bártulos que cargo sobre mis hombros –más, mucho más adentro que las 43.591 neuronas (sí conozco el número y el tamaño exacto de mis limitaciones) con las que bostezo o me entusiasmo, me sublevo o esbozo una sonrisa cómplice, cada vez que en un texto reconozco algo, casi siempre sin certezas, que ya he visto antes– este pesado y aparatoso equipaje, que acarreo por las sucesivas moradas con las que me distraigo, por domicilios ajenos, hoteles de mala muerte, habitaciones por horas, estos bártulos embarazosos, pesadísimos, sobre mis hombros... dentro, muy dentro y antes de mí.