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14 marzo 2006

Qu'est-ce qu'un auteur?

La Sirenita logró retener al príncipe del cuento. Pocahontas fue feliz y comió perdices con John Smith en Inglaterra y en el Nuevo Mundo al que regresó como civilizadora. Bambi tuvo un hijo y hubo de escapar otra vez del bosque en llamas. Hércules no estranguló a sus hijos cuando Hera le hizo perder la razón. Quasimodo no lloró desde lo alto de la catedral de París a la gitana Esmeralda, la cual no sólo no fue ejecutada, sino que alcanzó finalmente la felicidad por siempre jamás. ¿No me creen? Pues vayan y pregúntenle a su Creador, la persona que detenta urbi et orbe los derechos de autor de todas estas historias y muchas otras más. Se llama Walt Disney® Productions, y es además, según la UNESCO, el escritor más traducido del planeta. No se asusten, al fin y al cabo, ya Cervantes le había arrebatado a Cide Hamete Benengueli los destinos de Alonso y de Sancho. Sus discípulos ilegítimos, Avellaneda, Montalvo y Menard, no hacían más que continuar en esto la labor de su Padre natural. ¿Faltan molinos? ¿Sobran productoras?

18 febrero 2006

Credo


Creo en una autor único, trino y voluntad todopoderosa, escritor de lo no dicho y nunca expresado. Presente y no inventado. Descendido a los intestinos de la crítica, muerto, sepultado y resucitado a los tres días, como en un veintitrés de abril, aseguran, murieron Shakespeare y Cervantes, esta coincidencia que ha contribuido mucho probablemente a que apenas sepa si lo que escribo lo escribo yo o ese idiota –en el sentido recto de este estado hermoso y beatísimo que comparto con más de uno– con el que me confundo en los días en los que hace sol, está nublado o no hay eclipse. Un veintitrés de abril de hastío, primavera y papelitos que se adhieren a las suelas y no se quieren despegar. Veintitrés de abril, día declarado por la UNESCO, día del libro y de, cómo no, de los derechos de autor. Algo que, llegados a este punto, oh lector, mi semejante, mi idiota semblable, ambos sabemos que no deja de ser una fantochada con visos de declaración universal de los derechos de imperio, emporio, expolio y monopolio. Amén.